Pages

martes, 22 de octubre de 2013

Atraco a las arcas municipales (Safor Guia 8/10/20013)


Seguimos sacando a la luz todas las tramas sucias y enredos que el anterior gobierno socialista llevaba a cabo para poder seguir en el mandato durante estos 28 años de gobiernos del PSOE y Bloc en Gandia.

Si no teníamos bastante en ver lo beneficioso que resultaba ser un alto cargo en UGT Andalucía, cobrando más de ochenta mil euros o cien mil euros por no pegar ni palo al agua, solo nos faltaba por ver que en Gandia también se llevaba a cabo la misma estrategia con los “personajes” de UGT en la ciudad.

Esta semana el concejal de  Economía y Hacienda, Guillermo Barber, denunciaba ante los medios de comunicación facturas “falsificadas” pagadas desde fondos públicos, que correspondían a comidas, barras de bar valoradas en ocho mil euros a beneficio de los sindicalistas gandienses, pero no todo termina aquí, también pagaban nóminas por valor de doce mil euros que correspondían a “intermediarios” de UGT y el partido socialista.

¿Y estos son los que claman por los derechos de los trabajadores? O son los que defienden sus intereses propios?

Queda claro con estos hechos que siempre han ido cogidos de la mano sindicalistas y socialistas, defendiendo los propios intereses personales que los que verdaderamente importan, ya sea el paro,  el déficit y las principales necesidades sociales.

Me parece de una vergüenza ver que nunca se han interesado por las necesidades principales de la ciudad, pero si tenían la preocupación por tener sus sueldos a día, tener sus caprichos, ya sea un crucero por el Mediterráneo, que no aporto ningún beneficio económico a la ciudad, tener sus folletos de campaña y “revistitas” con publicidades partidistas, sus reuniones-comida, subvenciones para promover el catalán por valor de un millón de euros y así un sin fin de gastos, hasta el punto de dejar en quiebra técnica al ayuntamiento.


Al ver esto me viene a la cabeza una frase: ¿Conocen aquello de “¡maricón el último!? Pues eso es lo que predomina en el Sindicato y Partido Socialista, herederos de grandes “fortunas”, liberados, gastos para formación sin ningún sentido, dietas y otras malas costumbres.